Prisioneros – Han secuestrado a la hija de Lobezno!

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No estamos para nada ante una cinta de horror, sino un thriller intelectual (hola Zodiac, hola Seven, hola Silencio de los corderos) que navega sin prisas (150 minutos dura la película) por la psique de sus dos principales protagonistas; Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal, dejando a los numerosos secundarios algo abandonados y uniendo sus previsibles y algo tramposas pistas para mostrar al final un cuadro que el espectador medio no puede llegar a adivinar.

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Interesantes secundarios desaprovechados

Gran parte de la película se centra en el personaje de Jackman, un padre de familia de la América profunda, religioso y amigo conspiranoico con máscaras antigas y búnkeres preparados con comida por si estalla la 3ª guerra mundial. En el dia de acción de gracias secuestran a su hija (y una amiga de esta), y Jackman pierde los papeles poco a poco, creyéndose héroe por necesidad y tomandose la justicia por su mano hasta el punto de secuestrar y torturar al principal sospechoso del caso. (para mas inri, el sospechoso tiene discapacidad mental, así se construye un personaje indefenso y creepy al mismo tiempo). El dilema esta bien planteado, aunque se queda corto para una película tan larga como esta, y pierde fuelle para acabar sobrando hacia su tercio final, cuando el “whodunit” se apodera del metraje.

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Yo tengo a tu hija Hugh! Pégame a mí. 

El personaje de Gyllenhaal es el tipico detective de policía muy listo muy listo pero muy atormentado, apatico y sin vida privada conocida, que no es alcohólico declarado solo porque estamos en cine neo-noir, si fuese noir a secas iría con una petaca de whisky a todas partes. El personaje de Gyllenghal, aunque notablemente interpretado, no deja de ser un muñeco al servicio del guión, capaz de ir uniendo las pistas, a veces por su superinteligencia, a veces de forma accidental.

Aun durando 150 minutos, la película me ha enganchado, está contada con ritmo lento pero sus interpretaciones y la fotografía juegan a su favor. La temática del secuestro de infantes también hay que reconocer que siempre atrapa. Pero a la película se le ven algo las costuras en sus pistas, su forzada excusa religiosa o sus sospechosos tramposos. La investigación, aunque pueda sorprender en su solución final, muchas veces será adivinada por el espectador algo avispado.
Y al final poco importa si Hugh Jackman está pegándole una paliza a un culpable o un inocente.

21055275_20131106123432725.jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxxAquí el atormentado padre dándose a la bebida…. bueno no, pero esta foto tenía que ponerla, ¿vale?

Luego llega el final de la película, casi su epílogo, en el que el laureado director Denis Villeneuve deja al espectador un pequeño elemento de decisión, aunque se acerca bastante a una complacencia que el tono de la película no acompaña.

LO MEJOR: Hugh Jackman. Buenas interpretaciones. Fotografía.

LO PEOR:  La estructura del guión no deja de ser algo típica. Duración excesiva.

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